Otazu Art Weekend

Ha sido un fin de semana repleto de arte, vino y buenos amigos. ¿Qué más se puede pedir? Quizás, escuchar algo de buena música elegante como Le Fique de Robosonic.

He quedado muy sorprendida por el proyecto artístico, la Fundación Kablanc Otazu, que está desarrollando Guillermo Pensa, siguiendo los pasos de su padre, pero tomando una nueva línea más sofisticada y con artistas jovenes con carreras muy prometedoras. Kablanc Otazu tiene como objetivo la gestión y dirección de las actividades del centro de arte de Otazu, así como la conservación de la Colección de arte Kablanc la cual se exhibirá de forma permanente en la bodega antigua, construida en 1840. Ojalá más instituciones llevaran a cabo más iniciativas como esta.

En primer lugar, mencionaré los tres proyectos específicos que han creado para esta ocasión:

Luis Felipe Ortega (Mexico)

Jong Oh (Mauritania)

Su pieza ha sido una de mis favoritas. Hilos negros suspendidos y cristal, pura poesía, lineas rectas, pesos, matemática y equilibrio.


Ignacio Gatica (Chile).

 

Otra de los proyectos que nos han presentado han sido “Genios de Otazu”, con el artista David Magán como primer participante. El artista tiene ya dos piezas en la colección y recreó esta específica, inspirada en las barricas y el proceso del vino que está instalada precisamente, en la sala de barricas, llamada la Catedral del Vino.

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David Magán explicando otra de sus piezas de la colección.

Quedamos enloquecidos con el “Vitral de Otazu”, una serie de Cromo Interferencia concebidas por el maestro Carlos Cruz Diez. Tan solo 300 botellas tendrán esta soberbia caja, que es una escultura en si misma de 3.500€.


Visitamos tambien la “Valkirias de Otazu-Preludio del Señorío” del artista argentino Leandro Erlich, un guiño también al hecho d que Argentina sea el artista invitado este año en Arco. En este video podéis ver al propio Erlich haciendo sonar su pieza.

La pieza escultórica de Leandro Erlich se convierte en la primera instalación permanente del artista en España y se situa en frente de otra importante obra de la Colección: la creada por el artista latinoamericano Alfredo Jaar, que bajo el título “El color de nuestras vidas”, 2015, resultó ganadora del primer certamen. Una composición monumental compuesta por cuatro cubos de vidrio, transparentes, que respetan al máximo el entorno en el que se encuentran. Sus dimensiones representan aproximadamente los cuatro tipos de vino que elabora Otazu: tinto, blanco, rosado y champagne. Además, los cuatro cubos contienen agua, el único elemento líquido que puede competir con el vino, según explica el artista, que está siempre en movimiento gracias a un sistema de reciclaje que la hace circular constantemente.  Ambas piezas conviven con los edificios románicos de la propiedad que han sido recientemente renovados conservando todo su esplendor.


Y por último un repaso a las obras de la colección Kablanc, entre las que destacan Kapoor, Heizmann, Tillmans, Emin, Saraceno, Eliasson, Weiwei, Lambie, S.Hernandez, Rashid, Bunga o Zoberning. Una coleccion con grandes nombres que está en vías de articularse para convertirse en los próximos años en una muy potente.

Por último, al terminar fuimos a visitar el museo Oteiza. Una maravilla arquitectónica de Saenz de Oiza, que es en si mismo una escultura del guipozcoano: huecos, vacios, planos.

 El museo recorre la vida del artista, pasando por sus obras más figurativas, su paso a las obras geométricas, la incorporación del plano inclinado por influencia de Malevich y terminando con sus famosas “construcciones vacias”.

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